¿QUÉ SIGNIFICA SER BIENAVENTURADO?

Posted by Isaías Godoy on Jun 22nd 2019

Salmo 119:1

Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. 

¿Qué significa ser bienaventurado? ¿Acaso el ser bienaventurado es simplemente ser “feliz”? La palabra bienaventurado que el salmista nos da en este pasaje inicial demuestra no solo un estado de felicidad, o bien, un estado en el cual el creyente experimenta las bendiciones de Dios. Aunque es verdad que esta palabra en el Hebreo bíblico transmite la idea de “felicidad” y/o “bendición,” la idea que el salmista escribe es más profunda. Lo que el escritor demuestra es un estado envidiable en el cual Dios demuestra favor hacia aquellos creyentes que se someten a la ley perfecta de Dios. 

Aunque es cierto que Dios bendice a su pueblo por su gracia perfecta e inmerecida, en este contexto, aquellos creyentes que se aferran a la Palabra de Dios en amor y en obediencia reciben el favor o bien las bendiciones de nuestro Padre celestial. ¿Quiénes son los perfectos de camino? Aquí la palabra que se traduce como “perfectos” podría entenderse mejor como “inocentes” o “sin culpa,” ya que la idea que el salmista demuestra es la de un creyente íntegro a quien no se le puede culpar o tachar de algún pecado que lo pueda descalificar como una persona intachable. 

Por la gracia de Dios a través de su Hijo Jesucristo, cada uno de nosotros, quienes hemos creído en Él como el verdadero camino, verdad y vida podemos decir abiertamente que hemos sido declarados “perfectos” y “justos” delante del Padre. Sin embargo, aunque somos perfectos gracias a lo que Cristo hizo tanto en su vida como en la cruz del calvario, el creyente continúa una lucha espiritual contra la carne. Sabiendo que tenemos esta lucha presente en nuestras vidas, es importante que el cristiano se caracterice por una vida piadosa e íntegra. 

La pregunta que debemos hacernos es, ¿Cómo podemos vivir una vida íntegra, inocente, sin culpa, o bien, como lo dice el salmista, de una manera “perfecta”? ¿A caso lo podemos hacer por nuestras propias fuerzas a través de sistemas mundanos como la superación personal, el humanismo o la psicología? La única manera en la que el pueblo de Dios y el creyente puede llegar a este estado de integridad moral es solamente a través de un medio: La Palabra de Jehová. Aquí hay dos cosas cruciales que debemos tener en mente: 

1) La palabra “Jehová” es la palabra “Yahweh.” Esta palabra es importante porque es el nombre que Dios utilizó al establecer su pacto con la nación de Israel. El salmista, al hacer uso de este nombre, recuerda a los lectores de aquel pacto que Dios hizo con su pueblo. 

2) La palabra que el autor utiliza al decir “ley” no necesariamente se refiere a los Diez Mandamientos o a la ley Mosaica del Antiguo Pacto. La palabra que se utiliza es “Torah” que puede entenderse mejor como “instrucción” en referencia especialmente al Pentateuco. Y realmente lo que el salmista demuestra es que aquellos quienes se caracterizan por andar o vivir sometidos en obediencia a la palabra de Dios son los que viven en un estado envidiable de bendición y favor por parte de Dios. Aquellos quienes se caracterizan por una vida en obediencia a las instrucciones perfectas de Dios escritas en Su palabra son aquellos que pueden vivir una vida de sendas rectas e intachables en el mundo. 

Al ver esta explicación, ¿qué tan comprometido/a estas con Dios y su Palabra? ¿en este momento puedes decir con certeza que vives una vida recta, sin culpa e íntegra que te lleve a recibir las bendiciones y el favor de Dios? Recuerda que sin Cristo y sin su Palabra es imposible obedecer y agradar a Dios. Pero si eres una persona obediente a la Escritura entonces no solo vivirás piadosamente, sino que también recibirás el envidiable favor de Dios. Salmo 119:1 Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. 

En muchas iglesias de hoy, pastores y maestros han diluido o simplemente han abandonado la predicación y la instrucción de la Escritura. Han reemplazado la enseñanza bíblica por sistemas mundanos como la psicología, la filosofía y el humanismo. Algunos pastores se enfocan más en compartir cuentos o historias de superación personal, que en estudiar, aplicar y exponer la Palabra de Dios al pueblo de Dios. Se han enfocado más en cosas superficiales como la salud, el dinero, la prosperidad laboral, la sociedad, que en un verdadero temor y crecimiento en el conocimiento de Dios. El problema principal que las iglesia de hoy enfrentan al desviarse de la exposición de la Palabra de Dios es que los líderes evangélicos quieren ayudar a los congregantes a cambiar ciertas áreas de sus vidas sin realmente ir al meollo del problema del hombre: su corazón delante de Dios. 

Los líderes en las iglesias quieren hacer personas morales sin realmente plantar la Palabra de Verdad en sus vidas. Como resultado, muchas personas que asisten las iglesias de hoy llegan a las reuniones dominicales y servicios de adoración con una imagen de santidad, cuando en realidad muchas veces es una imagen de moralidad superficial. Estas personas intentan vivir una vida “piadosa” que está más basada en el “yo” que en lo que Cristo está haciendo en sus vidas. Es simplemente imposible que una persona sea: 1) transformada y; 2) sea santificada sin la Escritura. Por un lado, una persona que no ha sido transformada no puede ser santificada ya que el Espíritu Santo no mora en él. Por otro lado, una persona transformada—nacida de nuevo—no puede ser santificada con la psicología, el humanismo o la filosofía humana, sino con la Escritura. Tanto el pueblo de Dios como el creyente de manera individual necesitan la Palabra de Dios en sus vida. El escritor del Salmo 119 sabía esto con certeza y confianza. Él sabía que solo aquellos quienes se caracterizan por vivir sometidos y aferrados a la ley, instrucción—la Escritura—de Yahweh son los que realmente demuestran un carácter de rectitud e integridad. 

Imagínate que tan bello sería que la gente alrededor de ti (tanto dentro como fuera de la iglesia) viera que vives una vida intachable que agradara a Dios. Ahora, aún más, imagínate que Dios estuviese tan complacido con tu vida, tu testimonio, tu integridad y sobretodo, tu amor por Él y Su Palabra, que tu llegases a ser recipiente de Su continuo favor en tu vida. Eso demostraría que no solo vives en obediencia a Su Palabra, sino que vives una vida que agrada a Dios que como resultado, te llevaría a recibir las bendiciones maravillosas de Él. Algo importante que debes considerar es esto: No busques a Dios para recibir algo de Él. Por Su gracia y su misericordia él nos ha dado todo a través de Su Hijo Jesucristo. Sino que busca a Dios y Su Palabra para estar más cerca de Él y ser conformado más a la imagen de Cristo. 

Cuando buscas a Dios en su Palabra para vivir una vida en santidad y en obediencia, es entonces cuando tendrás el favor del Señor en tu vida y podrás disfrutar de sus bendiciones. Vivirás en un estado envidiable de bendición y favor de Dios. Los sistemas morales y superficiales del mundo solo sirven para crear una falsa imagen de piedad, rectitud y cercanía con Dios. Pero la Palabra de Cristo es la semilla que brota y transforma el corazón del creyente para vivir una vida en santidad, amor y obediencia tanto a Dios como a su Palabra.

Isaías Godoy es egresado del Master’s Seminary con Maestría en Divinidad (M.Div.) y Maestría en Teología (Th.M.). Isaías sirve como diácono y misionero en la Iglesia Cristiana Remanente en la Ciudad de México y como profesor del Seminario Bíblico Palabra de Gracia. Actualmente, el y su esposa Gaby, residen en la Ciudad de México como misioneros de Grace Community Church. ¡Soli Deo Gloria!

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